No puedo evitar sentir compasión por aquellos que están viviendo y disfrutando lo que llaman "agua bendita", mientras aquí, encerrada en mi casa, escribo estas líneas. Siento compasión por ellos que no saben lo que es la tranquilidad de una casa acogedora, ni de una vida inexistente para el mundo; pobres de ellos que se dedican a reír y a ser felices con lo poco que "la vida" les da.... ¡infelices!
Todo esto lo escribo mientras el agua diluye mi reflejo, mi sombra y mi espejismo en estas letras... que no me extrañarían que un día, solo un día, fuesen verdaderas.
Vitto-H
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